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gestionar una reforma: consejos y pautas.

Gestionar una reforma: ¿cómo hacerlo?

Gestionar una reforma no es fácil y sobrevivir a la rehabilitación de tu vivienda, -sin la necesidad de acudir a un balneario o a un psicólogo especializado en trastornos de ansiedad-, puede ser un auténtico reto, casi un milagro. Lo sabemos, el estrés y descontrol que se produce ante una situación de este tipo, podría equipararse a la organización de tu boda, o peor. ¿Existe alguna forma de sobrevivir a una reforma, sin perder la salud? Podríamos decir que existen algunos métodos que te ayudarán a sobrellevarlo con mayor entereza.

Uno de ellos es desaparecer, aprovechar para realizar aquel viaje tan deseado a la estepa siberiana y dejarlo todo en manos de un técnico, el arquitecto, interiorista o aparejador al que has contratado (o en su defecto a tu peor enemigo).

Pero, ¿y si no interviene ningún técnico y tienes que lidiar directamente con contratistas e industriales?

Sigue nuestros consejos y probablemente conseguirás gestionar una reforma sin perder la salud:

 

1-Revisa a conciencia el contrato firmado con el contratista.

Debes asegurarte que todos y cada uno de los detalles estén especificados en el contrato que habéis firmado, tras la aprobación del presupuesto, la organización y realización de los distintos trabajos, además del tiempo de ejecución de cada uno de ellos. (¿Quieres recordar cómo se elige correctamente un presupuesto?, no te pierdas nuestro artículo Pedir presupuesto de reforma. Pasos previos.)

Procura conocer el plazo de la reforma. Sería conveniente pedirle al contratista que te lo detalle en el mismo contrato, con exactitud. Algunas asociaciones de consumidores aconsejan especificar una cláusula en la que se incluya una penalización por cada día de retraso, en la que se descontaría una cantidad establecida. Eso sí, habladlo entre los dos, tampoco se trata de acelerar excesivamente el proceso, con las consiguientes “pifias” que se pudieran ocasionar. Ya lo sabes, las prisas no son buenas consejeras.

También sería oportuno que tuvieras claro qué tipos de materiales se van a utilizar durante la reforma de tu vivienda, la calidad y por supuesto, el certificado de garantía de cada uno de ellos. Revisa los materiales y los accesorios que hayas decidido instalar antes de que los monten, asegúrate que están en perfecto estado. Si algo no te convence cuando está instalado, será más complicado sustituirlo.

2-Planificación de la reforma.

¿Cuándo comenzará a trabajar el fontanero? ¿Y los carpinteros y electricistas? ¿El paleta ya ha acabado?

Seguro que has elegido al mejor contratista por lo que podrás pedirle que realice una planificación previa de los trabajos a ejecutar. Entra en You Can Deco app y obtén tu presupuesto de reforma en un par de clics.

Deberá configurar un planning bien especificado sobre la organización de los trabajos y la duración de las tareas. Pídele que te concrete qué operarios e industriales llegarán a tu casa en cada momento. Es necesario que acordéis los horarios, saber a qué hora empiezan, por la mañana, a qué hora terminan o si trabajan también los sábados, sobre todo en el caso de obras en las que estás viviendo en la misma casa donde se están realizando.

3-¿Qué hago con mis cosas?

Una de las claves para sobrevivir a una reforma  pasa por guardar todo aquello que sea susceptible de estropearse o ensuciarse. Si vives en la casa de la rehabilitación, necesitarás guardar todo lo que puedas trasladar. Cubre los muebles delicados y los marcos de las puertas con cartón, para protegerlos. Utiliza piezas de plástico para los armarios, puertas de habitaciones que no se vayan a reformar o conductos de aire acondicionado, así evitarás que el polvo de las obras se cuele, incluso por las rendijas más pequeñas.

Posiblemente necesitarás ir aislando cada una de las zonas en las que se está trabajando, a medida que éstas vayan avanzando, para ello, utiliza plásticos colgados de los marcos de las puertas de paso.

4-Establece un responsable.

Si no puedes estar en casa en cada momento, -cosa bastante improbable y del todo poco recomendable-, tendrás que dejar las llaves a alguien responsable. Habla con el contratista para averiguar cuál de sus trabajadores será el que se comprometa.

5-Establece una única persona como interlocutor de obra.

Evitarás confusiones si sólo una persona es la encargada de transmitir cualquier sugerencia, opinión, queja o pregunta sobre la reforma. En principio, debería comunicarse únicamente con el contratista o supervisor de la reforma, a no ser que sea imposible localizarlos, por supuesto. No les vuelvas locos, lo único que conseguirás será retrasar la rehabilitación y crear malentendidos.

6-Establece unas reglas para los trabajadores.

Muestra a los trabajadores qué baño pueden usar y en qué lugar pueden llenar los cubos de agua, limpiar las brochas o guardar sus herramientas.

Exige unas normas de conducta básicas sobre el volumen de la radio o la música, si pueden utilizar el teléfono o fumar. Mejor dejarlo claro desde un principio para evitar situaciones incómodas.

7-Deja trabajar a los profesionales.

Puedes estar encima de la obra sin molestar, para verificar que todo se realiza como habéis acordado. Si realmente quieres sobrevivir a una reforma y recibes la visita de tu cuñado listillo o tu amigo, -el arquitecto frustrado-, procura que no entorpezcan a los industriales que están trabajando.

Establece reuniones de trabajo y día de visita, para posibles dudas que puedan surgir.

8-¿Cuál es la mejor época para realizar una reforma?

Por lo general, ya sabes que durante los meses de agosto y diciembre, hacer algún tipo de rehabilitación puede ser demasiado complicado. Parece que el mundo se pare durante estas fechas.

Del mismo modo que la operación biquini está en su punto álgido durante los meses de verano, tienes que pensar que con el calor y la humedad, el cemento, yeso, la pintura y el barniz se secan peor con altas temperaturas, y pueden agrietarse.

Trabajos específicos como conducciones de gas o calefacción, instalaciones eléctricas, pintura general, alicatados de cocina y baño o modificación de tabiques se pueden realizar perfectamente durante mayo y junio, cuando la humedad disminuye y el calor todavía no resulta agobiante.

Si quieres gestionar una reforma sin perder los nervios y no cuentas con la ayuda de un técnico para que controle la obra, procura no irte de vacaciones durante ésta.

Y pasado cierto tiempo, posiblemente un poco más de lo que esperabas, tienes tu casa a punto ¡para disfrutar de ella al máximo! Unas semanas más tarde, habrás olvidado todo lo que has pasado durante las obras y podrás asegurar que al fin has conseguido sobrevivir a una reforma y ha merecido la pena.

Mientras duren, aprovecha para desconectar e ir a cenar a ese restaurante nuevo tan de moda, date algún capricho para subir los ánimos o apúntate a cursos de cocina.

¿Has sobrevivido a  la gestión de una reforma, en alguna ocasión? Cuéntanoslo en la sección de comentarios.

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